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Asuntos, cosas y casos de Pozoamargo 

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 A continuación de esta introducción, se puede leer algo sobre el urbanismo y otras
generalidades referentes al pueblo; poco a poco se publicarán más cosas de Pozoamargo.

También algo sobre el lugar romano en
     HISTORIA (antigua y moderna)
            o de PREHISTORIA,
o los artículos  aparecidos en la Revista Furtivo,
                               FURTIVO,  sobre cosas de Pozoamargo,
                                   o los  ARTÍCULOS sobre la Edad de Bronce en el pueblo,
                                                       FLORA y HONGOS del pueblo
                                                                 o VOCES SIN R.A.E.
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Después de colocar tres monumentos, quiero decir tres adefesios, en el pueblo (El Don Quijote y Sancho de la gasolinera,
la prensa de la uva junto al Pozo Abajo y la fuente de los leones en la Pz. del Barrio), por fin, algo digno en Pozoamargo:
la "prensa de la aceituna" de la Pz. del Barrio.
Eso sí que es un monumento; le sobran las dos olivas que se han plantado a los lados, pues cuando crezcan impedirán
la visión del monumento.
En el verano de 2010 ya había desaparecido uno de ellos, el de los leones; ¡menos mal!
 
Míralo en "Fotos de Pozoamargo"

Allí podrás ver otras fotografías del pueblo. 
                                                                    ....................................................................................................................
 
año 2007:
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            POZOAMARGO

                               Al pie de una ladera recostado,                    
                               allá donde las aguas vivas nacen,
                               plácido descansa entre olivares,
                               por viñas y pinares rodeado.

                               Derramadas sus casas en El Barrio,
                               en El Lugar, de alcurnia y más raigambre,
                               sus plazas soñolientas y sus calles,
                               y sus cielos azules o estrellados.

                               Puesta en él la tierra, de hinojos,
                               otean el horizonte lontano
                               desde el altar de los dioses, sus ojos.

                               Y siendo de envidia sus áureos campos
                               verdes, amarillos, azules, rojos,
                               festín es de colores Pozoamargo.

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Pozoamargo. Calle del MarCalle del Mar
(No todos los pueblos del interior peninsular oueden presumir de nombres tan bien puestos                      
y hermosos como ocurre en Pozoamargo)


Pozoamargueños: ¡Leed, leed! El saber sí ocupa lugar, pero nos hace algo más libres.
En esta crítica de Pedro Valera, aparecida en el diario "La Tribuna de Cuenca", se hace alusión a la "expropiación" injustificada de terrenos en el centro de Pozoamargo. Lo de los herederos de Rafael Jiménez, en la calle de la Virgen, no ha sido una expropiación, sino una apropiación por parte del Ayuntamiento de terrenos que no le pertenecen. Al final de este artículo, puede leerse el escrito que algunos herederos de Rafael Jiménez hemos dirigido al Ayuntamiento, sin obtener respuesta. Algún familiar de los que gobiernan se ha enfadado, al parecer, porque hayamos exigido lo nuestro y hayamos denunciado la rapiña por parte de sus allegados. Desde este sitio virtual, nos adherimos a la crítica de Pedro Poveda Gómez y esperamos que se pare este plan de antiurbanismo, con el apoyo de la mayoría de los vecinos, naturales y amigos de Pozoamargo, que estamos en contra del salvajismo en los pueblos. 

A  POZOAMARGO


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LA TRIBUNA DE CUENCA/17-Mayo-2007

       Algo huele a torcido (¿podrido?1.-)) en Pozoamargo
(De pelotazos urbanísticos y falsos independientes)

PEDRO POVEDA GÓMEZ
      ABOGADO

Sí,ya sé que Shakespeare habló de Dinamarca y de olores más desagradables, pero la crítica no está reñida con el respeto y no es cuestión de perder a estas alturas la educación que uno ha mamado desde la cuna. Saben quienes me conocen bien que soy poco amigo de llamar la atención, pero el disparate urbanístico que se pretende consumar en el pueblo donde paso la mayor parte de mi tiempo libre me impide permanecer callado. Entiendo que el asunto es de tanta gravedad que obliga a mojarse y, al final, que cada uno saque sus propias conclusiones y actúe según le dicte su conciencia.
El caso es que cuando terminaban las Fiestas de la Virgen de la Cabeza supimos que se iniciaba el trámite de información pública del nuevo plan urbanístico de Pozo Amargo en el que, pásmense, se contémplala recalificacion salvaje de más de un millón de metros cuadrados de suelo rústico de gran valor ecológico y paisajístico para construir, lejos del actual casco urbano y mediante promoción privada, nada menos que ¡mil doscientas! viviendas unifamiliares,con su inevitable campo de golf adosado, un centro comercial y no sé cuantas cosas más. Han leído ustedes bien, no estamos hablando de Marbella, Seseña, Murcia o Ibiza, sino de Pozo Amargo, un entrañable pueblo de la Mancha conquense de apenas 350 habitantes en el que elaboran uno de los mejores vinos que se pueden probar hoy en día (el Casagualda joven 2006 es, sencillamente, sublime) y que, de llegar a consumarse el disparate que ahora es sólo un proyecto, en unos pocos años vería multiplicada su población actual nada menos que por diez. Y la cosa no queda ahí porque, por si lo anterior no fuera suficiente, los planificadores entran en la parte habitada del pueblo como elefante en cacharrería, modificando al tun fun los límites del casco urbano y expropiando irracionalmente terrenos en pleno centro de la población sin que a simple vista pueda apreciarse la utilidad pública o el interés social que justifique tal actuación.

   Llevo tiempo en esto como para saber que un proyecto de esta envergadura no se pone en marcha de la noche a la mañana, por lo que estamos en el derecho de exigir a los responsables municipales que expliquen sin rodeos dónde, cuándo y cómo se ha ido gestando y, lo que es más importante, quien ha corrido con los cuantiosos gastos de la elaboración del plan y sus complejos estudios técnicos, porque si algo está claro es que ha faltado transparencia por parte del equipo de Gobierno del Ayuntamiento. Y es que, lamentablemente, muchos asuntos similares que he conocido por razones profesionales han respondido a burdos intereses especulativos (pelotazos urbanísticos, vamos, por no andar con rodeos) en los que lo último que se ha tenido en cuenta ha sido el interés público. Ojalá este caso sea distinto y Dios me libre de acusar a nadie a estas alturas de la película, cuando apenas acabamos de conocer los primeros detalles.
Pero no conviene tentar a la suerte por lo que, para evitar males mayores, pienso que lo mejor sería parar cuanto antes este disparate.
    Proyectos urbanísticos de estas dimensiones son insostenibles desde cualquier punto de vista y no sólo por razones ambientales, pues una transformación tan rápida produciría trastornos sociales y territoriales de tal calibre, que podrían llegar á ocasionar el fin del actual núcleo urbano de Pozo Amargo, tal como hoy lo conocemos. No crean que son exageraciones sin fundamento, porque si lejos del actual casco urbano, y con la autovía de por medio, nace en pocos años una nueva «ciudad» de casi cuatro mil habitantes llegados de otros lugares, ¿quién creen ustedes que va a decidir el equipo de Gobierno del Ayuntamiento? ¿Dónde irían aparar entonces las inversiones? ¿Cuál sería el lugar en el quese concentraría la vidasocial del pueblo? ¿Dónde iban a estar ubicadas las instituciones sociales básicas como el Ayuntamiento, las escuelas, los bancos, el consultorio médico y, si me apuran, bástala Iglesia para el culto diario? En fin, que cada uno se dé otra vez sus propias respuestas.

    Pero no me tomen por un ecologista trasnochado que añora la época de las cavernas. Por supuesto que estoy a favor del progreso y de la creación de riqueza, pero no de un progreso a cualquier precio sino de un
crecimiento ordenado y sostenible, en el que quede claro desde el primer momento que los principales beneficiados serán el pueblo de Pozo Amargo y sus habitantes. Estamos en un municipio totalmente llano y en el que el suelo urbano está a precios bastante asequibles, por lo que si algo sobra en los alrededores inmediatos del actual casco urbano es terreno urbanizable. No existen, por tanto, razones que justifiquen ir a varios kilómetros para desarrollar proyectos faraónicos en suelo rústico y mucho menos aún existen motivos que avalen en justicia la expropiación de suelo en el mismo centro del pueblo, perjudicando innecesariamente a los propietarios que con tanto sacrificio han venido conservando durante toda su vida estos solares para dejarlos como principal herencia a sus hijos. Amplíese el casco urbano, sí, pero a partir de los límites actuales y poco a poco, fase a otras ventajas añadidas, la actual población podría aprovechar las nuevas infraestructuras que se vayan a construir, como las de depuración, los parques y jardines o las nuevas zonas de servicios. Y, eso sí, con luz y taquígrafos desde el primer día, escuchando a plusvalías que se obtengan en este proceso vayan a parar a las arcas públicas y no a los bolsillos de unos pocos. No olvidemos que en sus más de seiscientos añosdehistoria, este pueblo ya tiene experiencia en el desarrollo ordenado de un nuevo «barrio» habitado y gracias a que los responsables de entonces tuvieron el sentido común de ejecutar la ampliación a partir de las lindes del «lugar», hoy Pozo Amargo ha llegado a ser lo que la mayoría queremos que siga siendo.
    Pero lo triste es que este disparatado proyecto urbanístico no se habría gestado sin él apoyo de unos concejales mal llamados independientes a los que ya es hora de quitarles la careta. Aunque pocos deben quedar ya que no lo sepan, la candidatura independiente de Pozo Amargo nació con la romántica intención de llegar al Ayuntamiento en las elecciones de 2003 y, una vez allí, apoyar sin reservas al partido político que hubiera ganado en la Comunidad Autónoma y en la Diputación, para garantizar al máximo la financiación publica de actuaciones que el pueblo necesitaba como el comer (se habló, cómo no, de la piscina, de un centro para mayores, de viviendas protegidas para jóvenes y dé cosas parecidas). Es más, en una de las reuniones, y había tantos testigos que no creo que nadie tenga la desvergüenza de negarlo, se dijo expresamente que si, como era más que previsible, el PSOE acababa gobernando en la Junta y la Diputación, habría que apoyar al PSOE en elAyuntamiento. ¿Y qué pasó al final? Pues que al día siguiente de las elecciones los concejales «independientes» hicieron justo lo contrario y corrieron como locos a formar coalición de Gobierno municipal con el partido político que, aunque sea merecedor de todos nuestros respetos, lo cierto es que ni fue el más votado en Pozo Amargo ni iba a gobernar en la Diputación ni en la Junta. Pero eso no fue todo porque, genio y figura, el pacto de Gobierno municipal se firmó nada menos que ¡ante Notario y en escritura pública! Y aunque al principio parecía que sólo estábamos ante una cuestión de protagonismo y ansias de poder, la verdad es que, viendo en lo que ha acabado la cosa, es normal que quien más quien menos piense que pudo haber algo más. ¿Qué tenía de comprometido ese acuerdo para que hubiera que firmarlo en escritura pública, como si se tratase de un pacto de Estado? ¿Había que dejar algo atado y bien atado para que nadie pudiera volverse atrás? En fin, que cada cual saque otra vez sus propias conclusiones.
Afortunadamente, este tipo de proyectos llevan una tramitación lenta y queda todavía mucha tela que cortar. El día 27 de mayo los vecinos de Pozo Amargo tienen en sus manos la capacidad de decidir quienes van a gobernar en el Ayuntamiento durante los próximos cuatro años y si les preocupa de verdad el futuro de su pueblo deberían tomar muy en cuenta la posición que cada candidatura ha adoptado sobre el nuevo plan de ordenación municipal.
En lo que a mí se refiere, ni he nacido en Pozo Amargo, ni voto allí, ni tengo un solo metro cuadrado de terreno que defender, más allá de la casa que con mucho sacrificio nos dejaron mis suegros; pero sus gentes, sus parajes y ese algo especial que tiene este pueblo (es cosa del vino, seguro) me han enseñado a quererlo desde el primer día que lo pisé. Ésta, y solo ésta, ha sido la razón que me ha llevado a dar la cara y a escribir estas letras para no permanecer indiferente ante el disparate urbanístico que se quiere cometer. Desde luego, en mi nombre, no."""
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Nota 1.- El paréntesis es un interrogante de furtivo.eu
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El Ayuntamiento está regido por el Prtido Popular e "Independientes"? (mayo-2007)

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"""   Al Sr. Alcalde del Ayuntamiento de Pozoamargo:
                                                                                                     El día  22 de agosto pasado, nos reunimos en el Ayuntamiento de Pozoamargo los herederos de León Jiménez Martínez: Crescencia, Ramón, Dionisia y Antonio Jiménez Martínez, con la hasta ahora alcaldesa Aurora, el concejal de urbanismo José Julián y el concejal encargado de caminos Fernando.
Se trataba de aclarar lo que el Ayuntamiento ha llevado a cabo, sin permiso de los propietarios, en la calle de la Virgen, es decir, apropiarse de una parte de las dos parcelas que nos pertenecen, y el ensanche de la Senda del Prado a costa de la parcela que linda con ella, propiedad de Ramón Jiménez Martínez, igualmente sin permiso ni aviso al propietario.
En la reunión citada se llegó a dos acuerdos:
dado que se negó que hubiera sido el Ayuntamiento el responsable del ensanche de la senda, se acordó que, a los dos o tres días, se procedería a amojonar la parcela con las lindes y medidas que siempre tuvo, para lo cual se avisaría al dueño, Ramón Jiménez, y estaría presente algún representante del Ayuntamiento, titular de los caminos públicos, y algunas personas mayores, que pudieran atestiguar el ancho que tuvo siempre la senda.
Por lo que respecta a la calle de la Virgen, se nos dijo que el Alcalde se encontraba en la comarca de Jerez y que quería estar presente para hablar lo referente al pago del terreno del que el Ayuntamiento se ha apropiado ilegalmente, pues nosotros estuvimos de acuerdo en solucionar este segundo problema si llegábamos a un acuerdo en este sentido.

A los pocos días de aquella reunión, efectivamente, estuvieron “viendo” la Senda del Prado algunos vecinos, algún concejal y un arquitecto, eso sí, sin dar aviso a Ramón Jiménez y sin intención, al parecer, de deslindar la parcela con el camino o senda.
No solo se incumplió el primer punto del acuerdo, sino que tampoco se nos ha convocado a una reunión para tratar el segundo punto, una vez que el Alcalde ha regresado.
Como consideramos, y ya lo expresamos en la reunión, que el Ayuntamiento ha cometido un atropello contra nuestra propiedad, apropiándose de algo que no es suyo, atropello que no estamos dispuestos a tolerar, le solicitamos que, en el plazo de una semana, se nos cite en el Ayuntamiento para aclarar la postura del Ayuntamiento respecto de los dos puntos de esta cuestión. De otra manera, exigiremos nuestros derechos ante los Tribunales de Justicia.

Pozoamargo, a 10-11-2006 """

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Pozoamargo.Anchuras a costa de los demásEsta es la calle ensanchada, al doble de lo que era, por los responsables del Ayuntamiento, pasando por encima de los más elementales derechos de propiedad, consagrados en la Constitución Española.

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La mitad de la calle fue sustraída a los Hros. de Rafael Jiménez, sin notificación ni expediente expropiatorio, ni otro acto legal que justificara la rapiña.  

Estás en el sitio furtivo.eu

                                      Sonetos a Pozoamargo (Las Estaciones) 

          Recorre en primavera sus caminos,
          sus campos de amapola coloreados,                   
          por almendros en flor iluminados,
          de tonos verdes mil, y de amarillo.

          Al caer de la tarde, ya los trinos
          de doradas perdices en El Prado
          se elevan por el aire ionizado,
          llenando el cielo abierto, ya encendido.

          En lomas o en llano, esbeltos pinos,
          con aromas sus rincones, matizados
          por plantas de verbena y de tomillos.

          Refréscate la frente en sus lavajos,
          allá están, entre montes escondidos,
          y goza allí la paz que te ha brindado.
 

Las puertas del verano están abiertas
y sus campos, de pinos coronados,
sus trigales ofrecen, ya dorados,
y sus viñas cargadas de uva cierta.

Como un ascua el sol ardiente, apenas
la cumbre de los cielos va escalando,
donde hubo flores, frutos va granando
y de verdes tonos la tierra siembra.

Escucha las chicharras mientras sueñas,
al aire y a la sombra de una encina
y aspira los olores de la tierra; 
 
pues sin los campos no es la vida vida,
disfruta Pozoamargo, si se acerca
la hora triste de tu despedida.
          
                      

Contempla la tierra y, sólo,
mira las mancha varias, recortadas,
de olivas, viñas, pinos, tierras blancas,
y extasíate ante sus verdes tonos.

Ya se visten las pámpanas de rojo
en los mares de viñas alineadas,
ya llegó la vendimia deseada
anunciando que regresó el otoño.

Las prietas uvas son, ante los ojos,
panal de perlas, si son blancas,
si moravias son, de zafiros conos.

Aceitunas verdes, piñas asadas,
las bellotas dulces, higos sabrosos,
no es de Pozoamargo la almendra amarga.
        

     ¿Qué invierno podría ser si es que no es frío, 
     el frio invierno y puro en Pozoamargo,
     cuando en sus desnudos y solos campos
     la blanca escarcha afiló cuchillos?

     Por El Llano, Clementes y El Santillo,
     los granos de esperanza ya sembrando,
     en tierra abierta, el labrador ufano,
     o poda o labra con tesón y ahínco.

      Las emparradas vides ya perdieron
      las pámpanas rojizas y doradas
      las hojas y almendrucos, los almendros.

      Con más hielos y nieve, ya morada,
      requiere la aceituna su acarreo  
      que ya rueda la muela en la almazara.

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Pozoamargo. Cambrón (Casas de la Loma)"Estimados pozoamargueños y visitantes todos.
Con el permiso de la Reina y autoridades voy a contaros, brevemente, algo de la prehistoria de la Virgen de la Cabeza, cuyas fiestas, después de más de treinta y muchos siglos, seguimos celebrando hoy.

Aunque ya, quizá, lo sepáis voy a recordar dos hechos que ayudarán a comprender esta narración.
En primer lugar, que en el Cerro de la Ermita existió un poblado prehistórico, y también, en la misma época, otros poblados en el Cerro de la Oración, en el de Cabeza Agüilla, en el Cerro Marmellón, en el de Cabeza Mesada (estos últimos en El Simarro), así como en el Cerro de Santa Quiteria y alguno más en Tébar.
En segundo lugar, que antes de que este pueblo se llamara Pozo Amargo se llamó "La Cabezuela", lo que sabemos por los papeles que conserva y el libro que ha escrito Pepe Sandoval, nombre que, sin duda, aludía al cerro de la Ermita, pues  antiguamente se conocían estos cerros prominentes por el nombre de "Cabeza", o "Cabezo" o "Cabezuela".

Pues, bien: hace 3200 años vivía en el Cerro de la Cabeza, en Pozoamargo, una joven familia, la protagonista de esta historia. Aunque vivían en lo que hoy conocemos como la Edad del Bronce Medio, el metal era poco conocido por estas tierras y, por tanto, poco usado. Algunas familias tenían un hacha de bronce, algún cuchillo del mismo metal o algún adorno de plata u oro, objetos todos adquiridos a comerciantes que venían de la costa norte de Almería; de allí procedían también las vasijas cuyas formas copiaron nuestros antepasados para sus variados  cacharros. Sólo algunos jefes de poblado, o sus allegados, podían adquirir estos objetos de bronce a cambio, quizá, de pieles, telas o alimentos que pudieran escasear en tierras almerienses. Las hachas que usaba la gran mayoría de aquellas familias seguían siendo de piedra. Eran las que se han conocido hasta nuestros días como "piedras de rayo", pues se creía que estas piedras se formaban en la raíz de los árboles cuando les caía un rayo.

El padre de Uria, que así se llamaba la hija, aunque no pertenecía a ninguna de las familias pudientes del cerro de la Cabeza, poseía un cuchillo de bronce muy pequeño que le había regalado su abuelo materno poco antes de morir, siendo él todavía un niño, y que su abuelo había heredado a la muerte de su padre. Este cuchillo era, realmente, muy antiguo y cuando su tatarabuelo lo compró era la única pieza de metal que habían visto los habitantes de las lomas de alrededor de Pozoamargo; hoy sabemos que pertenecía al principio de la  Edad del Bronce, unos 1700 años más antiguo que las hachas de bronce y piedra que poseían los habitantes de aquellos poblados.
El padre, quien ya había probado a hacer filigranas con el cuchillo de bronce sobre las piedras blandas que abundaban en las lomas, pensó que si era capaz de esculpir en piedra la figura de la Diosa Madre, se podría sustituir la que había en el Cerro de la Oración, de barro, por una de piedra que duraría siempre.
 El Cerro de la Oración era el santuario donde los habitantes de los poblados existentes en los cerros de lo que hoy son Tévar, Pozoamargo o El Simarro veneraban  la Madre Antigua, la Madre Tierra, la Gran Madre o la Diosa Madre. En todas las culturas se ha venerado a la Madre que engendra la vida y es eterna: así lo hicieron los antiguos habitantes de Babilonia, los antiguos griegos, los romanos y otros pueblos de la antigüedad. Y es que, en todas las épocas, el hombre ha sentido la necesidad de tener una Madre que no muera, como hoy sentimos también la necesidad de encomendarnos a una Madre, que para nosotros, los pozoamargueños, es la Virgen de la Cabeza.

En el Cerro de la Oración se rendía culto a la Gran Madre; allí se había levantado un altar en cuyo centro se colocaba la imagen de barro cocido, que era venerada especialmente en la Gran Fiesta, la fiesta del Año Nuevo, que coincidía con la segunda luna llena de la primavera. En esta fiesta la mayoría de los habitantes de todos los poblados cercanos se ponían en camino por sendas y campo a través en dirección al Cerro de la Oración, portando ramas verdes, macollas de trigo y flores, así como vasijas y cestos de esparto con provisiones para el día, ofrendas para la Virgen y artículos para intercambiar con pobladores de otros cerros. En aquellas procesiones se danzaba y se cantaban hermosas canciones que, según creo yo, tuvieron que ser el origen de los cantos populares que se han cantado siempre por estas y otras tierras y que ya estamos perdiendo poco a poco: las rondas, los fandangos y jotas manchegas, o los mayos.

Era un día de convivencia, de fiesta, de elección de pareja entre los jóvenes, de cánticos y de danzas sin fin y era un día también de ofrendas a la Madre Tierra por la vida que comenzaba a brotar y por las cosechas que debía proteger. Era casi como ahora, lo mismo. Era como hace 3800 años en las procesiones de Babilonia, o como hace 2500 en la antigua Grecia, igual. Muchos sabéis que en la antigua ciudad  de Atenas se celebraban procesiones en las que las muchachas llevaban un manto que ellas mismas habían bordado y otros llevaban ofrendas varias. Esto lo sabemos porque hace 2500 años los griegos nos dejaron relatos de aquellas procesiones; pero también lo sabemos porque las escenas de las procesiones quedaron esculpidas para siempre en grandes placas de mármol que formaban el friso del gran templo de la ciudad alta de Atenas, el Partenón, el templo de mármol blanco que, ya en ruinas, todos hemos visto con motivo de las Olimpiadas del año pasado.

El padre de Uria se puso, por fin, a la tarea de esculpir la imagen en piedra. Era el final del verano y si la figura femenina surgía, finalmente, de la piedra, la llevarían en procesión al Cerro de la Oración la próxima primavera para sustituir a la existente allí, de barro cocido, que se solía romper a menudo al ser tocada por tanta gente o al depositar cerca de ella tantas ofrendas y flores. A los pocos días de trabajo pausado ya podía vislumbrarse el cuerpo de una mujer. Después de 18 o 20 días, la imagen de la Gran Madre estaba terminada y la madre de Uria no se podía creer que de una piedra pudiera salir una mujer tan hermosa. Parecía obra de algún encantamiento, de brujas o de algún hechicero. Pero no, era la obra de un artista como ella, su esposo. Los días siguientes todos los habitantes del Cerro de la Cabeza se acercaron a la casa del matrimonio a ver la imagen de piedra y, poco a poco, fueron llegando gentes de otros cerros a ver con sus propios ojos aquella figura de la que todos hablaban maravillas. Algunos decían que el padre de Uria era un Dios, pues había creado una mujer de una piedra. Nadie quedó defraudado y todos deseaban que llegara cuanto antes la segunda luna llena de la primavera para cambiar la imagen de barro por ésta de piedra y para cantar, danzar y llevar ofrendas a la nueva Madre eterna. 

   ¿Que pudo pasar para que la fiesta de la primavera del año 1195 antes de Jesucristo no llegara a celebrarse y no se pudiera entronizar en el Cerro de la Oración la imagen que había esculpido el padre de la niña Uria?
Estudiando detenidamente las ruinas de aquellos poblados se puede observar, todavía hoy, la capa de cenizas y tierra quemada que nos habla de que aquellos pueblos fueron incendiados y, probablemente, muertos sus habitantes.

Yo he visto la prehistoria de la que, más tarde, sería la Virgen de la Cabeza así:

Cuando terminaba el invierno de aquel año y ya el sol comenzaba a calentar estas llanuras, cerros, pinares, charcas, lavajos y matorrales, gentes extrañas y guerreras, procedentes de las tierras llanas del río Guadiana, remontaban los cauces de sus afluentes, los ríos  Záncara y Rus y se iban acercando a estas lomas.
Pronto llegaron noticias sobre el avance y proximidad de estos guerreros que saqueaban y sembraban la destrucción allí por donde pasaban. Cundió el pánico y los habitantes de los cerros de El Simarro se apostaron en las murallas de los tres cerros mayores armados con hondas, lanzas, arcos y flechas, para defender y vencer a los intrusos. Enviaron a un emisario para que avisara a los habitantes de Pozoamaro y Tébar y, de paso, recogiera la imagen del Cerro de la Oración y la escondiera en lugar seguro, hasta que pasara el peligro.

Pero el peligro no pasó. Aquellos guerreros desconocidos traían armas más eficaces que las conocidas por nuestros antepasados hasta entonces: las puntas de flecha y de lanza, así como sus cuchillos ya no eran de pedernal, ni eran de piedra sus hachas. Todas sus armas eran de bronce y llevaban, incluso, espadas de este metal que los habitantes de estas lomas no habían visto nunca. Pertenecían estos hombres al periodo que hoy conocemos como el final de la Edad del Bronce. No dejaron piedra sobre piedra y los muertos podían verse por doquier. Allí acabó el esplendor de nuestros antepasados conocidos más remotos y con ellos su cultura.

Sin embargo, no todo acabó:

El emisario de El Simarro, que se había echado a la espalda el arco y las flechas, salió corriendo en dirección al cerro de La Oración, cogió la imagen de barro entronizada allí, la metió en un talego de piel y siguió corriendo hacia el poblado de la Cabeza, en Pozoamargo. Dice la tradición que, a medio camino, tropezó y cayó al suelo rompiéndose la imagen de barro que llevaba consigo; al paraje donde cayó se le llamó posteriormente El Santillo, nombre con el que se conoce todavía hoy. Siguió corriendo y no tardó en llegar al poblado de Pozoamargo, donde anunció a sus habitantes el peligro de los hombres extraños que se acercaban con armas nuevas y destructoras.
Un habitante del Cerro de la Cabeza tomó el relevo, cogió el pellejo y salió corriendo hacia los poblados de Tébar para darles la misma noticia.

Mientras los pobladores del cerro de Pozoamargo empezaron a preparar también sus armas y todo lo necesario para defender su pueblo, el hombre de Cabeza Mesada y los padres de Uria hicieron un agujero en el muro del poblado y escondieron allí la imagen, en la esperanza de que, una vez pasado el peligro, volverían a recuperarla y a entronizarla en su altar, en el Cerro de la Oración.

El poblado de La Cabeza fue saqueado y quemado y ya nadie supo nada de la Madre Antigua escondida en la muralla norte del poblado.

Muchos siglos después, en los primeros siglos del cristianismo, en la época en que Atila y sus tropas destruían e incendiaban ciudades del mundo cristiano del norte de Italia, de  la misma forma que las hordas de la Edad de Bronce Final habían hecho con los pueblos de nuestros antepasados, un pastor de Pozoamargo, que iba con su ganado por el cerro de la Cabeza, se sentó entre unas piedras en la ladera que mira a Sisante y, al poco, vio un resplandor que salía de una pequeña cueva en la roca que se encontraba a su lado. Sobresaltado, se levantó y fue a ver de cerca aquel resplandor y pudo contemplar, emocionado, a una mujer hermosísima en el centro mismo de la cueva.
Aquella mujer le dijo: Yo soy la Madre Eterna, yo soy la Virgen de este cerro.

Y así fue como en Pozoamargo, desde entonces, se venera la Virgen del Cerro, es decir la Virgen de la Cabeza y allí, en el cerro, tiene ahora su altar y su fiesta se celebra, como siempre, en la segunda luna llena de la primavera.

En las fiestas de la Madre Antigua se llevaban flores, se cantaba, se bailaba y la alegría brillaba en los rostros de nuestros antepasados prehistóricos. Hoy, en las fiestas de la Virgen de la Cabeza del año 2005, 3200 años después, yo os quiero recordar que estos días son días de alegría y os pido que hagamos lo mismo:
   llevar flores al altar de nuestra Madre,
   pedirle protección para nuestras familias
   y para nuestras cosechas,
   cantar, bailar, beber y enamorarnos.
      
   Todo, como hace 3200 años. Igual.

Y ahora, vamos a empezar las fiestas cantando los mayos a nuestra Gran Madre Antigua!
¡Viva la Virgen de la Cabeza!"

Dicho por Antonio Jiménez Martínez

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Pozoamargo. Campo de flores                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    Campo de flores en Pozoamargo (Fotografía de mi sobrina Mari)

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