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¿Qué son, o fueron, los Días de Otoño en Valdecabras?


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El texto que sigue fue remitido, como texto de discusión, al encuentro que la asociación de Críticos de Arte de la Comunidad Valenciana celebó en febrero del año 2003, junto con cuatro paneles que no llegaron a ser expuestos -ni desembalados siquiera-, con el argumento de que el resto de participantes invitados al encuentro, con proyectos de escultura en la naturaleza, no habían enviado los paneles solicitados. El texto adjunto tampoco fue repartido entre los participantes. Puedes ver una selección de esculturas en "FotosDíasdeOtoñoenValdecabras1" y "FotosDíasdeOtoñoenValdecabras2". Las instituciones públicas pasaron olímpicamente, también, de este proyecto.

                                                                                    Panel 1
                                        
 Panel 2                                                                                                             
Panel-3Panel- 4                                                                                 

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Cartel anunciador
La Asociación cultural CINCO RIOS CAUDALES se constituyó como un cauce de expresión cultural en el mundo rural y está integrada por cazadores, lo que podría considerarse como una contraditio in terminis, viendo las cosas, así, por encima.  Esta cuestión, sin embargo, no es importante ni tiene, tampoco, que ver con algún posible objetivo, mas o menos oculto, de incentivar la expresión artística del horror, por cierto, en boga en la actualidad con la difusión de autopsias y comidas de niños de von Hagens, retransmitidas en directo, o con las experiencias sanguinolentas de otro "artista", cuyo nombre olvidé ya, en los verdes campos austriacos, u otras acciones por el estilo, ni tampoco como una forma de intervención - por muy respetuosas  que éstas fueran- en la Naturaleza. Como proyecto personal, los Días de Otoño en Valdecabras los consideré como una aportación de un cazador, de un amante de la Naturaleza, a la Cultura en dos vertientes: aunando esfuerzos para dar a conocer, en general, el arte de la escultura y dedicando esos esfuerzos a las gentes del campo. Es decir, como una expresion cultural en el medio rural, concretada en la escultura. El proyecto en sí, por tanto, no está orientado a una determinada corriente o farma de actuar artísticamente en la Naturaleza, sino que se concibe como la aportación de un marco natural para que los artistan se expresen en él como quieran. El artista, por tanto, es el que expone una obra pictográfica, barroca, minimalista, rica o pobre, futura o anclada en el pasado; en escultura no se pueden poner topes pues, por desgracia, todavía el número de obras a exponer al aire, a la lluvia y al sol, es suficientemente pequeño como para que quepa casi todo.

Aproximadamente el 80% de la actividad de la Asociación se refirió, desde el principio, a la organización de la muestra de escultura al aire libre que tiene lugar, cada dos años, bajo el nombre genérico de Días de Otoño en Valdecabras, en la pedanía conquense de este mismo nombre, distante 18 Km de Cuenca; la asociación ha editado hasta ahora una revista, FURTIVO, que, a partir del numero 4, edito yo, personalmente y sin conexión con la asociación cultural, por lo que ahora la actividad de ésta es, casi exclusivamente, la preparación de la bienal de Arte.

1999.FRecuenco.BuitreCuando, en 1996, comencé a preparar la primera edición de la muestra de escultura al aire libre y a contactar con escultores para exponerles la idea de que la escultura tuviera una cita por estas tierras del interior, y a pedirles su presencia y apoyo al proyecto, me fui dando cuenta de que, por regla general, los escultores no tenían en sus talleres obras adecuadas para ser expuestas en el exterior, bien por su tamaño, bien por su constitución delicada, por lo que me obligó a cambiar, sobre la marcha, la concepción de la exposición prevista y volver la vista a otra forma de muestra, más amplia, que incluyera otros aspectos y otras Artes, distintas de la escultura. Así nació la primera edición, en 1997, con bastante desorganización debida a mi inexperiencia, de los Días de Otoño en Valdecabras, que constó de esculturas al aire libre, pinturas, escultura menor (de tamaño, claro) y delicada, cerámica, fotografía y poesía. Así quedaron configurados los Días de Otoño en Valdecabras hasta hoy, convertidos, eso sí, en acontecimiento bienal. La idea primera de que la escultura al aire libre fuera el eje central sobre el que girara la exposición se ha mantenido en las tres ediciones celebradas, pues no es ajeno a esa idea el hecho de que las obras de Arte se expusieran en un marco natural, entendiendo como tal, no sólo la Naturaleza misma, sino los muros y casas viejas de un pueblo viejo, sus rincones, sus gentes, sus salas y cámaras destartaladas o sus bares mismos, nuevo el uno, vejestorio el otro. Es decir, que también desde esta perspectiva las obras expuestas en el interior pueden considerarse expuestas en la Naturaleza. La muestra de Arte se ambienta, además, con una exposición de hongos y setas, lo que eleva el grado de acontecimiento en la Naturaleza, aparentemente en mi opinión, pues son muchos los aficionados a la micología que visitan Valdecabras, casi exclusivamente, por la exposición de hongos. No se como solucionar el problema planteado, pues lo que puede se un aliciente, en apariencia, se suele convertir en un inconveniente, visto desde la perspectiva del Arte.
Junto a la idea en sí de exponer esculturas al aire libre, el proyecto inicial se quería conformar  también con tres alicientes añadidos: el uno consistiría en invitar, en cada edición, a un escultor procedente de algún país de los menos desarrollados, en particular africanos y sudamericanos, a exponer parte de su obra en Valdecabras; el otro, en trasladar las esculturas expuestas al aire libre, una vez concluida la muestra, a un parque - a un espacio público- de una ciudad de Castilla-La Mancha, que sería distinta en cada edición y en la que permanecerían  15-20 días, dando así la oportunidad de que los ciudadanos de la Región fueran conociendo la obra escultórica de sus artistas. Y, finalmente, consideré que los Días de Otoño en Valdecabras constituiría una oportunidad, muy necesaria para los artistas, de que las Autoridades adquirieran alguna que otra escultura para espacios públicos.

Estos proyectos iniciales no se han podido realizar, al no haber tenido eco ninguno, en las distintas administraciones culturales de la Región de Castilla-La Mancha, a las que me he dirigido, si exceptúo a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, cuyo gerente en Cuenca sí se mostró dispuesto a proporcionar alojamiento al artista invitado, durante la semana en que se expusieran sus obras, para lo que expondría oportunamente la oferta a la Diputación de Cuenca para su aprobación, Organismo éste titular de la sede de la UIMP en Cuenca. Estos proyectos iniciales van a ir dando paso, a corto plazo, a otros como son la incorporación a los Días de Otoño en Valdecabras de la electrografía, las instalaciones y la incorporación más intensa de alumnos de la Facultad de Bellas Artes que, hasta ahora, ha sido esporádica debido, sin duda, a que yo me he limitado a remitir información escrita y no me he esforzado en conversar con profesores dispuestos a implicar a sus alumnos en el proyecto de Valdecabras.
Las dificultades que se han ido manifestando para que los Días de Otoño en Valdecabras no se conviertan en aquella "referencia imprescindible para conocer la escultura -el Arte- de Castilla-La Mancha" que yo, ingenuamente, tenía en la mente, anuncié y expuse, hace ahora siete años, a las Autoridades cuando les pedía ayuda para el proyecto de la muestra en Valdecabras, son de varia índole, pudiéndose concretar, esencialmente, en tres tipos de causas: personales, referidas a mi persona y a mi manera de trabajar o andar por la vida, a los medios económicos que los Organismos deberían poner a disposición del proyecto y, en tercer lugar, a los mismos escultores, protagonistas del evento.               

Cometa/Julia Mtnez. de la ossa-- Yo, que me considero, en estos aspectos de la organización de eventos, un poco anárquico y poco dado a la adulación, a la petición sumisa y a actitudes que evoquen, aunque sea de lejos, el servilismo, y he pensado siempre que la administración del dinero publico debe hacerse sobre la base de razones objetivas y de eficacia y no arbitrariamente, defecto "casi nacional" proscrito por la Constitución, me he limitado siempre a exponer el proyecto y la necesidad de ayuda, a solicitarla y a invitar a todos los cargos públicos relacionados con la cultura a visitar la muestra de Arte de Cuenca-Valdecabras, sin hacer distinciones ni sugerir preferencias. Este modo de actuar choca, por desgracia, con las prácticas, casi nacionales también, de los administradores públicos -no de todos, por suerte- que esperan (esto lo deduzco por sus actitudes) que te molestes y, después de la preceptiva cita previa, los invites encarecidamente a presenciar la exposición y, al ser posible, les insinúes que sean ellos los que inauguren la exposición, con algunas palabras cultas salidas de su importancia boca.             

-- Por lo que se refiere a medios de transporte, seguro de las obras, contar con un artista invitado o trasladar parte de las esculturas a otros lugares de Castilla-La Mancha, lo achaco más a la lejanía de percepción del proyecto (en lo referente a Administraciones Publicas de otras provincias). Por lo que se refiere a las de Cuenca, pienso lo mismo que acabo de exponer en el punto anterior y, también, al trato "afuncionariado" que se suele dar a las peticiones que se reciben, considerando las subvenciones a asociaciones culturales de forma mas o menos homogénea, con lo que las ayudas que se conceden raramente guardan relación con los proyectos presentados y sus necesidades concretas. Como siempre, tambien aquí, con excepciones a la regla general.

-- En cuanto a los escultores que deben ser, en mi proyecto al menos, los protagonistas, pues hay de todo. En general apoyan la muestra de CU-Valdecabras, si bien es difícil que se impliquen con la escultura al aire libre. Se presentan más obras de interior y bastantes pinturas-en realidad demasiadas, pues exponen muchos aficionados y la calidad de sus obras  deja, en verdad, algo que desear-  si bien, como expongo en los paneles, la contemplación de una sola obra de calidad en un rincón adecuado del pueblo merece, por sí sola, la existencia de los Días de Otoño en Valdecabras-. Tampoco pierdo de vista a los habitantes sencillos de los pueblos a los que, en ocasiones, les gusta más una escultura "corrientilla" (por decirlo de algún modo) que otras de más calidad, pero que no acaban de entender. El caso es que hay escultores, pocos, asentados en la molicie (dicho sea con mucho cariño hacia ellos) de la vida plácida y resuelta, por lo que a éstos, aunque apoyen el proyecto, es difícil arrancarles una escultura para la exposición; consideran, quizá, que deben ser los jóvenes los que muestren su talento y su interés en ofrecer su Arte al espectador. Yo, casi, también lo creo así y por ello pienso que hay que mirar más y más detenidamente a los estudiantes de Arte en la nueva Facultad conquense de Bellas Artes y a otros de cualquier sitio que se hayan propuesto dedicarse a la escultura. Hay, finalmente, escultores que apoyan la exposición activamente y se molestan en crear obras pensadas para ser expuestas en CU-Valdecabras, donde la Naturaleza les brinda la ocasión de mostrarse en todo su esplendor.
       
En las tres ediciones que se han celebrado han participado, en total 89 artistas, entre escultores, pintores, ceramistas, fotógrafos y poetas (incluidos, como es de suponer, los aficionados, a los que tambien se les ha dado su oportunidad), además de Carolina Martínez y  Amparo Luján, quienes abrieron la exposición de 1997, Carolina con la acción "Toda la noche se oyeron pasar pájaros" y Amparo con tres bonitas canciones, en catalán, vasco y castellano. No hay palabras oficiales en las inauguraciones de los Días de Otoño en Valdecabras. En la segunda edición, el grupo teatral Bufons cantó el bellísimo romance "La mora cautiva", como acto inaugural, y el año 2001 el poeta Jesús Antonio Rojas leyó algunas de sus poesías. Este próximo otoño no sé cómo será, pues todavía no me he puesto a pensar en ello, aunque lo tendré que hacer inmediatamente después de terminar este texto, que hubiera querido escribir mucho más interesante, para este encuentro en Alicante, tan interesante, al que Teresa Beguiristain, de manera tan generosa, ha querido invitarme. Siempre aparece alguien, aunque sea la víspera, dispuesto a ofrecer a los asistentes algo muy especial y hermoso.

Voy a terminar diciendo que todos los inconvenientes y deficiencias se pueden solventar con lo que yo hago, desde el principio: trabajar como si te sobrara el dinero, que es, a la postre,  a lo que se reducen todas las dificultades.

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Días de otoño en Valdecabras/ Indicación


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Mira obras expuestas en "FotosDíasdeOtoñoenValdecabras1" y en "DíasdeOtoñoenValdecabras2


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